domingo, 14 de febrero de 2016

Dos tipos de solución:


Dado que el instinto sexual descontrolado ha acarreado numerosos daños en las distintas sociedades a través de la Historia, los pensadores han investigado y, tratado de resolver y hallar una solución.
Personalidades como Buda, Gandhi y Tolstoy, han dicho que se debe aniquilar definitivamente este deseo para que así el ser humano se salve de sus consecuencias.
El argumento de ellos consiste en que, básicamente este instinto es maligno y es la causa de la mayoría de las corrupciones y crímenes, y por tanto el hombre no tiene más remedio que luchar contra él.
Existe otro grupo que cree que se debe dejar libre camino a este instinto, para no crear complejos y traumas en la personalidad del individuo.
En medio de estos dos extremos, el Islam ha dado una tercera hipótesis, que en breve detallaremos. Pero antes es imprescindible plantear un prólogo.
Las necesidades y deseos del hombre se dividen en dos grupos. Uno es la necesidad limitada y natural como el comer y dormir.
Este tipo de necesidades, una vez saciada, se agotan en el hombre el deseo hacia ellas.
El hombre, luego de dormir suficientemente ya no siente deseo de seguir haciéndolo y si come hasta satisfacerse ya no siente necesidad de comer
más.
Sin embargo existen otras clases de necesidades en el hombre que son emocionales e ilimitadas, como el ansia de dinero y fama.
El instinto sexual, desde el punto de vista físico es limitado, pero desde su aspecto psíquico puede convertirse en el centro de los pensamientos de la persona hasta hacerse en ella una obsesión insaciable...

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