En la evolución de los JJOO¹, su máximo organismo representativo, el Comité Olímpico Internacional (COI), como actor político internacional se ha tenido que ir adaptando a las exigencias feministas para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres. Su posicionamiento no ha sido siempre el mismo y la trasformación es evidente, ya que parte del rechazo a la participación de las mujeres (manteniendo la figura del héroe olímpico: un individuo masculino estereotipado en contraposición a la femenidad) y evoluciona hasta hoy día, promocionando y apostando por el aumento de la participación de estas.
Este proceso de adecuación a las exigencias del momento ha estado acompañado por una serie de condicionantes contextuales por los que se han ido sumando a los JJOO un mayor número de participantes y de países. Así, en el periodo de entreguerras comenzó la lenta incorporación de las mujeres; la Guerra Fría y la lucha bipolar ampliaron la participación hacia el Este; la descolonización, hacia los países afroasiáticos…
Este proceso de adecuación a las exigencias del momento ha estado acompañado por una serie de condicionantes contextuales por los que se han ido sumando a los JJOO un mayor número de participantes y de países. Así, en el periodo de entreguerras comenzó la lenta incorporación de las mujeres; la Guerra Fría y la lucha bipolar ampliaron la participación hacia el Este; la descolonización, hacia los países afroasiáticos…
Hoy día, toda esta variedad de países y deportistas en la competición genera una serie de dilemas que ponen de relieve la configuración eurocéntrica dominante en las instituciones olímpicas y las barreras que aún existen para poder asumir distintos modelos de deportista. Una muestra se vio en las Olimpiadas celebradas en Londres, donde las últimas mujeres en entrar a participar fueron las mujeres procedentes del Golfo Pérsico.
El código de vestimenta que siguen las mujeres de este área geográfica generó controversia internacional e hizo que federaciones deportivas internacionales tuvieran que revisar su normativa competitiva en cuanto a los uniformes, siendo esta contraria en algunos casos (fútbol y judo) a adoptar el hijab como parte de su vestuario.
El código de vestimenta que siguen las mujeres de este área geográfica generó controversia internacional e hizo que federaciones deportivas internacionales tuvieran que revisar su normativa competitiva en cuanto a los uniformes, siendo esta contraria en algunos casos (fútbol y judo) a adoptar el hijab como parte de su vestuario.
Por otro lado, lo acontecido en Londres demuestra que existen a nivel interno problemas en cuanto a la percepción de la diversidad, ya que las posturas de rechazo de algunas federaciones deportivas internacionales están interfiriendo en las incitaciones que el COI ha hecho para que haya una progresiva adhesión de países de mayoría musulmana y un aumento de sus participantes mujeres.
La principal argumentación para el rechazo del hijab ha sido variada; por parte de la FIFA se argumentó a través de su libro de conducta que “el equipo básico no debe tener referencias políticas, religiosas o personales” aunque también utilizaron referencias a la seguridad de las deportistas; la Federación Internacional de Judo argumentaba como se ha visto, que se debían mantener el espíritu y valores de este deporte.
Estos argumentos reducían el uso del hijab a una decisión de reivindicación político-religiosa tendenciosa y no lo llegaban a interpretar como patrón identitario y de uso imprescindible para que participen algunas mujeres.
Estos argumentos reducían el uso del hijab a una decisión de reivindicación político-religiosa tendenciosa y no lo llegaban a interpretar como patrón identitario y de uso imprescindible para que participen algunas mujeres.

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