Uno de los conceptos elevados del hiyab es la cuestión de controlar la mirada. Es decir, ella no invita a los hombres, con su actitud y vestimenta a que la miren. Es posible que la mujer, vista de tal manera que lo que esta haciendo es ser como un cartel publicitario que dice: "ven sígueme".
Decir que la forma de vestir islámica sirve para encarcelar a la mujer dejándola sin derecho a relacionarse fuera de su casa, es decir una gran mentira, nosotros nos basamos en lo que es bueno para la familia.
Una mujer no debe hacer nada que disturbe su situación familiar por supuesto lo mismo vale para el hombre. Hoy en día en nombre de la libertad de la que están tan orgullosos los países desarrollados incluyendo el haberse sacudido las cadenas pesadas de la religión ,vemos que en vez de que ello les ayude a desarrollar las potencialidades que existen dentro del ser humano sólo están consiguiendo la desintegración de la familia, la drogadicción y la promiscuidad a edades cada vez mas temprana ,simplificando sus intereses únicamente en sexo y dinero.
Volviendo al tema de la mirada podemos afirmar que es, imposible que un hombre, que controla su mirada y no baja su vista al ver lo que le es prohibido, luego quiera controlar y dominar su pasión y deseo puesto que luego de mirar el deseo y pasión se estimula y as no es fácil impedir sus consecuencias. Por lo tanto el primer paso fundamental es el control del deseo y la pasión, a través de la mirada, en el hombre y en la mujer, el recato. El islam ha ordenado que si se mirase involuntariamente a alguien o algo prohibido tiene que evitar la segunda mirada, que seguramente seria mal intencionada, y que tratase de no traer a la mente lo que ha visto.
Relata el Imam Muhammad al-Baqir (P), que vivió entre 676-733 que Jesús dijo a sus discípulos: "Aléjense de mirar lo prohibido puesto que siembra en el corazón la semilla de la pasión y arroja a la persona a la seducción y corrupción".
Los Evangelios, también recogen palabras muy fuertes de Jesús en este
sentido.
sentido.
El hábito que tienen los hombres de fijarse en las mujeres y, decirles cosas que, según la educación que tengan, puede llegar a las obscenidades más grandes, está en manos de la mujer él corregirlo, absteniéndose "de embellecerse y vestirse llamativamente al salir a la calle".
Justamente esta mala conducta del hombre, de mirar a la mujer desde el ángulo sexual por curiosidad o deseo, hace que las mujeres en su ignorancia, queriendo llamar la atención del hombre, hagan atractiva su apariencia en vez de hacer valorar su personalidad interna y hacer que el hombre se fije mejor en sus valores espirituales.
Esta conducta de la mujer, que tanto la perjudica, sólo consigue abonar el terreno para la decadencia.
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